viernes, 11 de agosto de 2017

martes, 4 de julio de 2017

DE CONVENIOS, CONCENTRACIONES Y OTROS MENESTERES

Analicemos que no está demás, los hechos o desechos anteriores, presentes y posteriores a la jornada de protesta del sector ante la patronal como forma de presión para la firma del convenio.

En principio, todos somos conscientes de que la primera y fundamental misión de los comités y secciones sindicales de empresa es la concienciación de los trabajadores, de la situación en la que se encuentra el sector y tenerles preparados en un momento dado para de forma inequívoca y contundente dar ese paso, que ilumine el camino lo suficiente para que nadie se pierda en él. 

Hemos estado demasiado imbuidos en la pelea cortoplacista que las empresas nos han impuesto, para hacernos perder la perspectiva más amplia de por donde iban realmente; la productividad, la pedida de derechos, la jornada computable, las prolongaciones de jornadas indefinidamente y decenas de perdidas de derechos variopintos, dependiendo de las delegaciones en cuestión que nos han hecho centrarnos en el día a día de cada delegación con el desgaste consiguiente de los comités y secciones sindicales, tratando de convencer a los compañeros de que cosas como la productividad y similares eran caramelos envenenados.

Envenenados hasta tal punto que han conseguido con sus matemáticas abstractas y su demagogia proverbial lograr tal desunión entre los trabajadores y sindicatos que es de difícil solución, desfocalizar de golpe la visión y misión primordial dejar de ver los pinos para poder ver el bosque o dicho de otra manera dejar de ser complacientes con nosotros mismos por ganar escaramuzas, como que marca de zapatos queremos y perder de vista con que clases de bota nos estaban aplastando al mismo tiempo que celebrábamos nuestra gran victoria, no es más cierto que hay que estar al plato y a las “tajas” pero sin olvidar nunca que el plato es tu comida diaria y las tajas a veces las hay y otras no, eso va a criterio del patrón.

Llevamos casi cinco años con sueldos congelados y con continuas perdidas de derechos a veces admitidos por evitar ¿Males mayores?

La verdad es que no se me ocurre otro mal mayor del que hemos sufrido durante este tiempo, 5 años sin firmas de convenio, bajada de emolumentos por el truco del almendruco de la pagas extraordinarias y descuelgues de convenios alucinantes visto lo visto y otras cosas que mejor no nombrar, aunque sea solo por vergüenza torera.

La triste realidad es que mientras estábamos en otros menesteres por supuesto valiosos y necesarios hemos acudido como decía el poeta impávidos y gentiles a casi nuestra propia destrucción.

La concentración del pasado día 28 de junio siendo meritorio por supuesto, no modifica lo más mínimo la situación en la que nos encontrábamos el día 27, no creo que los cimientos de la patronal se hayan movido un ápice, no creo tampoco que una concentración de delegados (pues a la hora que se celebró no podía ser nada más que eso), con la asistencia de los de siempre no asustara a nadie, máxime viendo en las fotos de wasap la cantidad de compañeros agitando banderas con esperanza eso sí, pero solos, muy solos y no en todas las provincias. Nos deja en una situación de mayor vulnerabilidad ante los sátrapas que siguen disfrutando de su invulnerabilidad y sosiego en sus respectivas y tranquilas satrapías, esperando el día de la rendición absoluta de sus súbditos.

¿Nos encontramos en disposición de montar una manifestación a nivel nacional lo suficientemente potente para hacerles saltar de sus cómodos cubiles? ¿Tenemos los trabajadores del sector la suficiente concienciación, espíritu de lucha, rebeldía e inconformismo, para poder hacer frente a la destrucción del sector? Porque la cosa va de eso, por si alguien todavía no se había dado cuenta, no se trata de un convenio más, probablemente se trate del último, ¡y no estoy siendo en absoluto derrotista!

Todos somos conscientes de que el sector y sobre todo el transporte de fondos lleva sufriendo una transformación y aun será mayor en poco tiempo, pues la coyuntura esta siendo modificada por los nuevos servicios y clientes, que de momento conviven con los conocidos de toda la vida pero que de forma paulatina desparecen o se modifican, ante estos hechos por todos asumidos la patronal trata de sacar un pingüe beneficio no a costa del cliente sino del trabajador, solo hay que leer las propuestas “bastardas” que la patronal tiene la desfachatez de plantear sin el más mínimo rubor. 

Siendo claros la patronal lo único que desea en la firma del próximo convenio es conseguir esclavitud y mal pagada o lo que es lo mismo, dependencia total del trabajador hacia la empresa, sin derechos, con remuneraciones famélicas con la posibilidad única de aumentarlas a base de jornadas de 18 horas o lo que les venga en gana.

No nos equivoquemos la transformación del sector de la seguridad privada no significa menos beneficio empresarial es sencillamente una oportunidad por parte de la patronal para sacar más beneficio, menos trabajadores mas trabajo para esos trabajadores y salarios más bajos y……..“anda coño si es lo que llevan haciendo ya desde hace cinco años” ¿O es mentira?

Para terminar, solo recordad que la patronal ha tocado zafarrancho de combate y no otra cosa y la respuesta tendrá que ser de la misma o parecida magnitud si es que somos capaces, nos va el futuro en ello y el de nuestras familias.

Somos conscientes de que no todos somos Rial o Pepe Quesada, compañeros incombustibles y con 24 horas de dedicación plena día a día, mes a mes, año a año, a todo lo que esta quieto y a lo que se mueve, pero hay muy buena gente y con ganas y preparación en Loomis UGT para hacer lo que tenemos que hacer, sin más.

Antonio Damián Sánchez Aniorte